La cal no sólo deteriora el equipo de lavado sino que también significa pérdida de energía y produce manchas poco atractivas en vasos, platos y utensilios.
Nuestros sistemas previenen o impiden la formación de incrustaciones calcáreas, reducen la corrosión y favorecen la descalcificación. El resultado es un equipo que funciona mejor y dura más.